Los respaldos parecen aburridos hasta el día en que se necesitan. Un error al actualizar, un hosting que falla o una cuenta comprometida pueden borrar años de trabajo en minutos, y recuperar todo desde cero casi nunca es posible.
Una buena estrategia sigue la regla 3-2-1: tres copias de tus datos, en dos tipos de medio distintos y una de ellas fuera de tu servidor. Para un sitio como este, que se compone de archivos HTML, basta con comprimir la carpeta completa y guardarla en la nube y en un disco local.
Lo importante es automatizarlo. Programa una copia semanal con una tarea cron o con la herramienta de tu hosting, y de vez en cuando prueba restaurar una para confirmar que funciona. Un respaldo que nunca se ha probado es solo una esperanza.